Pregunto
¿Por qué los versos que algún día de mí
salieron, hoy te claman?
¿Por qué la mayoría de las cosas que alguna vez
escribí, hoy pueden convertirte en mi musa?
¿Por qué tantas palabras hechas
tintas hace tiempo, tantas a la sangre, tantas a la muerte,
por qué hoy
todas ellas pueden ser tuyas?
¿Por qué si le escribía a quiénes en vida
nunca conocí?
¿Por qué sos vos ahora, si siempre eran mi soplo voces
desaparecidas?
Me gustaría no empaparte de mi tinta, no pensarte en este momento ni en el
que pasó ni en el que sigue. No tenerte en cada rincón de mi cuerpo, en cada
espacio de mi alma, cada respiración, cada tiempo del mundo.
Cómo quisiera
que no seas mi piso, el escalón que camino, cada esquina que doblo.
Cómo me
gustaría entrar a mi cuarto y no llorar ante tu rostro, ante esa caricia
congelada, ante esa mirada que sonríe y que nunca más será.
Cómo me gustaría
no soñar a cada instante que tus manos se hacen carne
que puedo oler tu
espacio
tocar tu tiempo
Cómo quisiera que el pecho ya no arda y seguir
ignorando tantas cosas que ahora sé.
Desconocer el duelo, la espera, la
impotencia, el dolor.
No ver en cada rincón del otro el terrible deseo de ya
no ser, de no ser sin vos, de no ser sin voz.
No sentir que duele por donde
vaya y en cada hombro y en cada suerte. No sentir lo que ahora mismo.
No
saberme redundante y que nada cambie.
Cómo quisiera ser agua, luz, espacio, escalera.
Cómo quisiera ser aire,
tiempo y salida de emergencia.
Cómo quisiera ser vida, primito mío, cómo
quisiera.
Valeria Rozengardt
11/02/2005
(es hoy, aunque podría ser cualquier
día de los que siguen o los que ya perecieron)
Volver a Homenajes<<>>Cuento de una estrella<<>>Crónica de un sueño<<>>Una menos<<>>Imprimir Página