| Números rotos
Tres y una vida y un mar de
Huecos pulsantes.
Doce y media y la eternidad
En un suspiro, en una vela.
Ciento noventa y tres en un alma
En un Juli,
En un tractor a carcajadas,
En un aro esperando.
Cincuenta para romperse
En una estela en un segundo.
Para saber que no queda
Que todo falta, que la luna y las frazadas
Y las miradas que ruedan
Lentamente, como si
Rodara el alma.
Tres de tres hermanos, todos tres,
Todos con un mundo ausente
Como una enredadera en el aire,
Buscando una piedra, un surco,
Un planeta, una escalera.
Nueve siempre nueve,
Para todos nueve
Para las canas y los besos
Para las piernas cansadas
Y la espalda doblada
Y los sueños, siempre los sueños
Que dan vuelta las campanas
Y que suenan igual y pese a todo.
Uno, siempre, en todas partes,
En el aletear del canto,
En el brillo de tu rostro
Con aurora, con perfume
de razones, con sonrisa,
Con sonrisa, con sonrisa,
Y un cielo que volaba,
Infinito y sorprendente,
Apagado y apagado, entre
El treinta y el primero.
Números rotos, Julián,
Números primos. Siempre
Indivisibles, afilados,
Rugiendo en la tormenta,
Esperando,
Esperando,
Esperando,
Que vuelva tu risa
En la marea, que
Nos vuelva al corazón,
Que aquí estaremos...
Daniel Rozengardt
1 de Abril de 2005 – 12 y 30 horas
|
 |