Cartas de su Amiga Eugenia

Eugenia cuenta la historia de su relación con Juli. Se trata de un mail enviado a Adrián, como respuesta al mail publicado en Clarín como correo de lectores. El mail central se complementa con otro del que, por ser personal, publicamos algunas partes. Como siempre aparece la enorme figura de Juli, siempre sorprendiéndonos y siempre confirmando lo que ya conocemos...

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Hola, Adrián. No nos conocemos. Pero tenemos algo en común. Durante la vida de July nunca nos cruzamos. Es a partir de su muerte y de tu carta de lectores, que me contacto con vos. Espero no incomodar. Me llamo María Eugenia y soy de Quilmes

Hacía más de un año y medio que no veía a tu sobrino, pero lo conocí mucho y lo amé mucho más.
Me llamó alrededor de agosto del 2004, cuando se enteró que iba a ser mamá  y me dijo que quería que nos viéramos antes del parto,  que "tengo muchas cosas que quiero compartir con vos". Un dia de septiembre, llegó mi hija. Y los días pasaron. No logré encontrarlo el día de su cumpleaños así que lo saludé en su contestador.Y nunca llegó ese dia en el que nos reencontraríamos con Julian.
Pasó Navidad y mi año nuevo en la patagonia no me conectó con la tragedia hasta que el 6 de enero recibií un mail con fecha 3, de Paulo, un amigo de ambos, en el que decía, asi de simple: falleció Julián.
Aún no se me hace carne el hecho de que no habite más la Tierra. Él, que a pesar de sus enojos, de sus angustias, de su despotrique constante, como decís vos, amaba la vida. Lo vi disfrutar de las cosas con tantas ganas....No quisiera caer de manera impuntual pero aprendí de Julián que las formalidades pierden forma cuando priman otras cosas. Recién hoy pude leer su nombre en las noticias. Ver su foto y homenaje en el Clarin y eso es porque anoche releí los mails que alguna vez me escribió y refrescó la certeza de que nos quisimos mucho. En menos de un año fuimos todo lo que se podía ser entre dos personas y no importa el titulo ni la cantidad de tiempo: nunca dejé de quererlo, ni siquiera cuando el destino se cobre sus facturas y se lo lleve a otro lado. Lo quiero aún sabiendo que no lo voy a ver más. Lo quiero por lo que fue en mi vida, lo que es y lo que siempre será. Lo quiero por lo que fue en su vida y en la de la los suyos. Lo quiero por lo que vivió y por todo lo que quería, pero le faltó vivir Si en una de esas, tenés ganas, me podés contestar. Me gustaria despedirme de él, yendo al cementerio. Aunque tengo completamente en claro que nunca me voy a despedir de él. El vive conmigo desde el primer dia que nos vimos Un abrazo muy fuerte para vos y toda la familia de July
Euge - Enero 19, 2005

A continuación porciones del segundo mail

Adrián Ante todo, tenés mi absoluto permiso para enviar mis mails donde consideres necesario. Quiero agradecerte tan generosa respuesta y aclararte que no era mi intención molestarte pidiéndote acompañamiento. Solo averiguar de que cementerio se trataba, como se llega. Pero no rechazo y valoro tu propuesta. Aún no sé si quiero ir, pero me gustaría tener ese dato en la manga. La idea es al revés, yo estoy a tu disposición, y a la de la gente cercana e Julián. Como te contaba en el mail anterior, hacía bastante que no lo veía a July, y más allá de los escuetos contactos telefónicos y por mail que teníamos no formabamos más parte de la rutina del otro. Por eso su ausencia me genera un vacío diferente al que imagino están pasando. Nosotros nos estuvimos viendo entre febrero del 2002 y mayo del 2003, a partir de ahi, existió una latente voluntad de reencontarnos, pero, como te dije, no sucedió. A excepción de mis abuelos, que se murieron ya viejos, no me tocó perder a nadie cotidiano. Trato de imaginarme la sensación que eso puede representar, y me estremezco. La tristeza y el dolor por la ausencia de Julian debe ser muy duro para ustedes, pero no se trata de comparar y clasificar desgarros. Mi lamento no es por la nostalgia del día a día, ni por el vacío doméstico, ni nada de eso. Hacía bastante que Julián representaba el recuerdo de una época maravillosa y eso volvía con ciertas canciones, en algunos rincones, sobre pocos papeles y ante todo en el recurrente pensamiento que te juega la memoria. Lo que me duele no es solamente saber que, por lo menos en esta vida, no nos vamos a reencontrar. Me duele por lo maravilloso que era. Por las cosas que le quedan pendientes a alguien que muere joven. Me duele porque el mundo se quedó medio chato, más oscuro, menos interesante, desde que July se fue. Era un chico "grande" y eso hacía que la vida fuera más brillante. Espero continuemos en contacto.
Un besote enorme.
Euge.

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