Carta al diputado Santiago Ferrigno (Diputado Nacional por la Provincia de La Pampa) a propósito de un proyecto de declaración sobre la agresión sufrida por Estela de Carlotto y la violencia sufrida por los familiares - de Rodolfo Rozengardt

Estimado Santiago:

He leído en el periódico del domingo que has presentado un proyecto de declaración en la Cámara de Diputados en relación con la agresión sufrida por la Sra. Estela de Carlotto de manos de un grupo de familiares de víctimas de Cromañón.

Debo comentarte en primer término, que acuerdo con tus conceptos en cuanto a que la violencia engendra violencia y que esta es repudiable en todas sus formas. Vos sabés que soy un padre afectado por la masacre de Cromañón, ya que allí murió mi hijo Julián, de dieciocho años recién cumplidos. Quizás no haya habido en nuestro país episodio más violento en los últimos años, ya que en un solo acto murieron 200 personas, la mayoría jóvenes que tenían todo para dar y recibir de nuestra sociedad. Más muertes que en Atocha, cuatro veces los atentados de Londres. Esta violencia terrible nos ha quitado para siempre la felicidad a todos los familiares y a casi cuatro mil personas sobrevivientes, que revivirán ese horror de por vida. También sabés que no se trató de un accidente casual, provocado por las fuerzas de la naturaleza sino que es el resultado de la combinación macabra de la codicia empresaria, la irresponsabilidad de una pequeña parte del público y, sobre todo, de la corrupción de los gobernantes de la ciudad y todo el equipo de funcionarios que tiene a su cargo el cuidado de la gente y que permitieron que ese antro estuviera abierto y rebalsado a pesar de que no tenía las condiciones mínimas que se requieren para ello.

Habrás seguido de cerca los acontecimientos posteriores comprobando cómo los diversos responsables de ese hecho de horrenda violencia han intentado desviar la atención de sus responsabilidades en la masacre. Todo ello revela sin dudas nuevas formas de violencia ejercidas sobre los familiares y sobrevivientes, que ven las dificultades para que la justicia repare algo del daño infinito que se ha producido. A pesar del avance de la causa en los tribunales, no hay ningún detenido, lo cual justifica la desconfianza de los ciudadanos en el sistema judicial, sabiendo, por ejemplo que en las cárceles argentinas hay varios miles de presos sin causa ni proceso y en la Ciudad de Buenos Aires hay quince personas detenidas desde hace un año por arrojar piedras en la Legislatura solicitando la defensa de sus fuentes de trabajo. Arrojar piedras versus doscientas muertes, eso es violencia, ¿verdad?

También coincido con tu posición en rechazar la actitud agresiva de los padres de los chicos muertos (muertos, masacrados, ¿si?) contra la Sra. Estela de Carlotto a quien respeto profundamente por su pasado de lucha por la vida, la dignidad y la identidad.

Pero aclararemos. Conducta agresiva no es violencia. La violencia se ejerce desde el poder. Violencia es la de la policía que mata con el gatillo fácil, la de los gobiernos que roban y luego hipotecan a toda la sociedad con deudas impagables, es la de los dueños de la economía que condenan al hambre y la caridad a miles de argentinos, matando de enfermedades evitables a miles de niños, todos los días. Violencia es el insulto a los que no tienen el pan para sus hijos. En todo caso, las respuestas agresivas, cuando forman parte de una resistencia expresan el pequeño grado de violencia que pueden generar quienes no tienen acceso a los recursos.

La señora de Carlotto, que tiene un ganado espacio mediático y social ha agregado violencia a este caso desde el mes de enero, acusando a los familiares de golpistas por reclamar ante las autoridades por el esclarecimiento de las responsabilidades frente a este hecho horrendo que la Ciudad de Buenos Aires nos preparó para cerrar el año 2004. Hace unos días volvió al ruedo promocionando una solicitada en la que retoma esa idea, colocándose claramente al lado de los gobernantes que han demostrado, si no complicidad corrupta, al menos, una impericia total en la prevención y atención de las víctimas de este horrendo final de año. Con el infantil argumento de defensa de la democracia y sostenido en la pueril frase de que a Ibarra lo eligió la ciudadanía, acusa a los familiares de desestabilizar las instituciones. Todo ello no es más que una evidente falacia ya que lo que se propone es un procedimiento perfectamente determinado por la Constitución, el juicio político, instrumento del que disponen los representantes del pueblo para controlar a los gobernantes. Una democracia sólo es tal si protege a sus ciudadanos y controla a los gobernantes, evitando la impunidad. Por el contrario, el juicio político es la única posibilidad que tiene el Jefe de Gobierno para demostrar su inocencia, de lo contrario, no podrá sustraerse del juicio de la historia y de los habitantes, quienes tienen claro que Cromañón es un producto de la corrupción.

La Sra. de Carlotto ha ejercido una violencia simbólica sobre todas las víctimas y ha provocado una respuesta agresiva por parte de las víctimas de esa violencia. El acceso a la palabra permite mediatizar la violencia física. La Sra. de Carlotto y otros representantes del poder tienen acceso a la palabra, por formación, por experiencia y por apoyo de los medios.Y en este caso, la ejerce para generar violencia. Los familiares no tenemos esa suerte y algunos equivocan, apelando a la violencia física, sin poder pasar por la mediación de la palabra, porque la tienen socialmente negada. Podrías observar cómo, en los días anteriores a la agresión, los grandes medios silenciaron la gran marcha que se realizó a Plaza de Mayo por los siete meses de la trágica noche.

Agrega la Sra. de Carlotto que los familiares agreden por ese acto a todos los organismos de derechos humanos. Aquí se escuda en los otros y miente. Los familiares de Cromañón diferenciamos perfectamente a los organismos y sus representantes, pues la mayoría de ellos nos acompañan desde el primer momento. Por poner un ejemplo, Nora Cortiñas, de Madres Línea Fundadora, ha estado en todas las marchas, junto a otras Madres y ha firmado una declaración apoyando la lucha de los familiares, actitud completamente diferente. Lo mismo el premio nóbel Pérez Esquivel, del Servicio de Paz y Justicia.

Coincido con tu posición de repudiar la agresión del pequeño grupo de padres desesperados, pero te solicito, como mi representante, es decir, como ciudadano de La Pampa y padre de Julián, que incorpores a tu pedido de resolución, la condena a quienes agregan violencia acusando a los familiares de antidemocráticos o de ser manipulados políticamente.

Estimado Santiago, espero que tomes en cuenta mi pedido.

Gracias.

Rodolfo Rozengardt, DNI 12.753.311

Memoria y justicia. Castigo a los culpables

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