Palabras de la Hermana Marta Pelloni el 13-4-2005

El miércoles 13-4 participó de las reuniones informativas que lleva adelante el grupo de familiares nucleados alrededor de la causa que encabeza José Iglesias. Sus palabras, plenas de solidaridad, experiencia y sensibilidad conmovieron a los presentes. A continuación intentamos reflejar lo que escuchamos.

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La hermana Marta Pelloni estuvo presente en la última reunión de familiares, testimoniando desde su experiencia y llevando palabras de aliento y coraje a todos los presentes. Nos contaba que venía de visitar a los presos, creo que de Corrientes, pero puede ser de cualquier cárcel o rincón del país, y nos habló de los muertos con los que se encontró, con aquellos condenados desde su nacimiento, hacinados y despojados de cualquier condición humana. Ellos son también Cromañón, nos decía a su manera, porque, qué país hemos construido? Con qué cuidado por su gente, con qué responsabilidades, con qué distribución de roles y funciones?

En referencia a nuestra lucha, nos planteaba, desde su experiencia en el caso María Soledad, la importancia de mantener la unidad, de respetar al otro sabiendo de las diferencias. Las diferencias siempre existen -nos decía- pero hay que saber ceder, saber buscar lo que nos une. En su, por momentos absolutamente solitaria lucha en Catamarca, fueron encontrando caminos de participación en los que cada sector podía expresarse, aún en aquellas cuestiones sobre las cuales no existía acuerdos. Se trata -enfatizaba- de encontrar los momentos adecuados para que todos puedan expresarse. No le resultaba fácil, debía congeniar con historias personales y entornos políticos de los más diversos. Sin embargo, cuidando de respetar los deseos de los familiares y principales organizadores, siempre buscaban mecanismos para que todos puedan participar, aún con sus propios métodos. Se trataba de lograr la representatividad de todos, acordar lo más posible y para lo que no había consenso, pues encontrar la posibilidad de expresarlo en distintos momentos.

Su principal preocupación -recalcaba- son los jóvenes, qué se hace por ellos. Y nos advertía que, quisiéramos esto nosotros o no, estábamos precisamente en esa lucha. Nos decía que el por qué es un misterio, que no podemos buscarle explicación, que Cromañón es obra de los hombres, responsabilidad de los hombres. Sin embargo si podemos darle sentido al para qué de nuestra lucha, que eso es lo importante ahora. Insistió mucho con la siguiente idea: que no se apague la llama que está encendida, no permitir que se apague.

Nos alentaba para compartir. Compartir en el grupo, compartir con otros familiares, buscar la ayuda y el apoyo mutuo. Y a partir de allí socializar, publicitar, convocar. Cromañón -nos decía- es un poder y somos responsables de lograr que este poder tenga fuerza, que pese sobre el gobierno, que se sienta en la justicia.

La vida es lucha del hombre sobre la tierra. La esperanza es el camino que se construye cada día. La fuerza la da la fé, pero la fé en uno mismo. Y el amor, que despoja de los intereses mezquinos. Qué forma puede tomar la lucha cuando se ha perdido el sentido de la vida? La verdad es una búsqueda circular, nadie la tiene. Cada uno tiene un pedacito de verdad. Por eso insistía, dolor, claro, imposible evitarlo, pero unidos. Finalizó con un mensaje de fuerza, nos decía, sin sensibilidad política no hay posibilidad alguna para la sociedad, por eso debemos seguir, pegar, golpear, hablar, no dejar apagar la llama...

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