Fallo condenatorio del Diputado Gerardo Romagnoli |
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Legislador por Autodeterminación y Libertad, zamorista. |
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Sea cual fuere el resultado de esta votación, el que crea que hoy termina lo que hay que hacer por los chicos de Cromañón y por el resto de la juventud argentina, está absolutamente confundido y engañado. Hoy no vamos a dejar de afirmar que, para nosotros, este juicio político ha sido una farsa en relación con la necesidad de la sociedad de poder conocer toda la verdad y sancionar el conjunto de las responsabilidades políticas que, necesariamente, debieron concurrir para que ocurra una masacre como la de Cromañón.Tampoco vamos a dejar de sostener la responsabilidad de Aníbal Ibarra.Nos opusimos y propusimos desde un principio una Comisión Investigadora independiente que pudiera hacerlo sobre todas las instituciones. Criticamos que se haya impuesto este camino, que ha sido el de Ibarra, pero también el de Macri, el de Kirchner, el de Duhalde y el de Carrió, también con el acompañamiento de la izquierda acoplada.Ibarra tampoco propuso otro camino. Recuerdo que aquella noche de enero, cuando por un lado se manejaban carpetas y se daban explicaciones sobre lo que había ocurrido, por el otro lado se hacía un show con la interpelación del señor Jefe de Gobierno, en ese momento no destituido.Más allá de dar explicaciones, no hubo una sola idea, una sola propuesta, o algo, tendiente a dar pasos para que se avanzara en conocer la verdad y se procediera a la sanción de las responsabilidades políticas. Lamentablemente, en mi concepto, muchos grupos de familiares fueron tentados a recorrer específicamente este camino del juicio político.Y lo decimos hoy, porque la verdad es que nos sigue resultando increíble que, ante la magnitud de una masacre que cercenó la vida de 194 chicos y chicas, tanto el Poder Ejecutivo como la Legislatura, hayan impedido una investigación seria y profunda como la que se necesitaba. Sentimos que todas esas vidas merecen mucho, muchísimo más que lo que se ha hecho hasta hoy. Es sorprendente que, mientras en este lugar se invirtió aproximadamente un año en discutir el llamado “Código de Convivencia”, buscando vigilar y castigar a los jóvenes, sin embargo, luego de lo que ocurrió en Cromañón, ninguna importancia se le haya dado a profundizar la situación en la que están hoy en la sociedad, ni existiera un solo debate para estimular sus aspiraciones, conocer y posibilitar sus sueños y defender sus derechos. Con este juicio, nada menos que todo eso está pendiente. Voy a tomar algo de lo que decía hace un tiempo el doctor Zaffaroni, más allá de todas mis diferencias. Él planteaba que Cromañón era una evidente manifestación del colapso por el que pasaban las instituciones de esta ciudad. Yo siento que, en un país y en una ciudad llena de potenciales “Cromañones”, esta institución, con prácticas de corporación, no tiene la autoridad moral para intentar convencer a la sociedad de que sólo sacándose a uno de ellos no se vaya a producir otro. El problema es mucho más profundo. Creo que dejarse convencer de esto como sociedad es lo peor que nos puede pasar. Para mí, estos pobres procedimientos del juicio político no son otra cosa que la búsqueda del embellecimiento de puestas en escena para no llegar a la profundidad de los cambios que son necesarios. Nos quedamos centralmente en Boca-River; nos quedamos en las maniobras, y es la parte central de este procedimiento y de los intereses políticos que permanentemente están en pugna y merodean esta institución. Desde el inicio hemos sostenido, además de la responsabilidad no exclusiva de Ibarra, la necesidad de esa investigación independiente de los poderes del Estado, que pudiera ir hasta lo más profundo del problema. Cromañón, como síntoma, es una expresión dramática: los negocios de la noche, la reducción de los jóvenes a meros consumidores, la vinculación entre negocios grises o negros, empresarios inescrupulosos; la institución policial, sus cajas y relaciones con el poder político, una corrupción estructural que sobrevive y no deja de reproducirse. Nada de esto se investigó aquí. Ha sido fundamentalmente un tiempo puesto, se acepte o no, en maniobras, cálculos especulativos del presidente Kirchner, de Macri, de Carrió, pero también del ejercicio permanente de Ibarra, de todo tipo de movimientos, despreocupados por la verdad y orientados a salvar su futuro político. Es increíble que en este juicio se haya desestimado para ser interrogado, con acuerdo entre la defensa y los fiscales, la presencia del Ministros del Interior, Aníbal Fernández, responsable de la Policía Federal, cuando hay cuatro agentes de la Comisaría 7ªprocesados por coima en la causa Cromañón, como si ésta no fuera uno de las problemáticas más serias por las que está atravesando la ciudad. Creo que fue otro más de los ejemplos de la falta de compromiso efectivo de unos y otros por cumplir con el objetivo de que Cromañón “no se repita”. Además, no se apuntó contra bases fundamentales del problema. Por ejemplos como éste es que nosotros sostenemos y apostamos a quienes plantean el juicio político que sería un primer paso para seguir avanzando, ya que desde esta dirigencia política sólo se puede esperar que, en realidad, éste sea el último paso y que absolutamente todo lo que se puede esperar de estas instituciones concluya hoy. La demostración de su fracaso es la enorme lista de cuestiones para seguir investigando que no se tocaron y que quedaron atravesadas por la especulación, la maniobra y el uso para conservar o ganar poder como objetivo excluyente. Por otra parte, a lo largo de todo este juicio, no podemos dejar de preguntarnos por qué personas sensibles de la población dejaron de acercarse a los padres y familiares, cuando en un primer momento lo hicieron y demostraron cotidianamente su solidaridad. ¿Por qué se redujo la participación en las marchas? ¿No habrá sido por sentir un profundo rechazo a estar permanentemente en estos pasillos, donde todo el mundo piensa sólo en lo que se lucra y se saca de tajada? ¿Qué pasa con la población que se viene manteniendo indiferente? ¿No tendrá que ver, entre otras cosas, con este camino elegido? ¿No los alejó el saber que, en realidad, nada se decide acá, ya que las órdenes se toman en otros lugares, donde los grandes dirigentes tradicionales, empezando por el presidente, definen lo que va a ocurrir? ¿Qué debate nacional profundo se motorizó desde aquí para que se interesara la población en las problemáticas profundas que implica Cromañón? El afán de Ibarra por aferrarse al cargo y salvar su futuro político no ha sido un elemento menor en su responsabilidad como Jefe de Gobierno. ¿Cuánto hizo para que efectivamente se investigara todo en cuanto a las responsabilidades políticas? ¿Cuánto hizo para esto? ¿Cuánto para que se dieran los pasos necesarios para que nada ni nadie se autoexcluyera o funcionara a partir de una estrategia de preservación comenzando por lo personal? En estos días, el señor Ibarra ha insistido con la cuestión del golpe institucional, pero aquí el golpe que se ha dado es el que juntos, Poder Ejecutivo y Legislatura, le dieron a la necesidad de investigar y conocer la verdad para poder sancionar todas las responsabilidades políticas implicadas en Cromañón. Es más, yo siento que haber colocado la bandera de la lucha democrática y de los derechos humanos en su acto, no ha sido más que pretender usarla vinculándola a la defensa de su gobierno. Nosotros venimos manteniendo una línea de conducta de denuncia de todas estas prácticas que bastardean instituciones a las que esta dirigencia política dice defender. Quienes nos han votado, lo han hecho para que testimoniemos desde aquí, luchemos para su democratización y para transformarlas. No nos parece casual, ni es la primera vez, que cuando más lo hacemos se lancen campañas de difamación en los medios de comunicación controlados por el gobierno. Si las mismas resultan creíbles, ello se debe no a otra cosa más que a las prácticas acostumbradas de la dirigencia política, ya que nosotros sostenemos la misma mirada desde el principio de este proceso. Esta dirigencia –apoyándose en un difamador, en un calumniador del cual respeto el dolor que siente por su hijo muerto, y que ha sido un instrumento de la calumnia del macrismo y del ARI–, nos ha atacado por lo mismo en el que en otro momento lo hizo el señor Ibarra. Coherente con lo que pensamos de este juicio desde un principio, pero también por lo que venimos evaluando acerca del señor Ibarra, en el sentido de solidarizarnos con la lucha de los familiares y la estimulación de la lucha contra la impunidad insoportable que se vive en este país, es que votamos por la destitución de Aníbal Ibarra. Mantenemos nuestro compromiso con el objetivo de que Cromañón no se repita y sostenemos lo que siempre dijimos respecto de buscar otros caminos, porque conocer toda la verdad y sancionar al conjunto de los responsables políticos, sigue estando pendiente y no será desde aquí como se lo consiga. Siento, señor presidente –y aceptaré después mis fundamentos–, que no hay peor desempeño que el de no dar todos los pasos éticos y políticos que exige una masacre como la de Cromañón para sancionar todas las responsabilidades políticas, le cueste a quien le cueste.
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