Fallo absolutorio de la Diputado Laura Moresi

Legislador por el Frente Grande, ibarrista.

En esta oportunidad que tengo para hablar con referencia a este tema, después de mucho tiempo de silencio, quiero pedir perdón a los familiares, a las víctimas, a los sobrevivientes y a sus amigos.

La verdad es que tengo la esperanza de que, más allá del resultado de este juicio, en esta sociedad se comiencen a abrir discusiones, tantas como las que hagan falta, para que nuestros chicos entiendan lo que nos importan sus vidas y para que los adultos entendamos que cada vez que vemos un chico en la calle puede ser nuestro hijo ya que, en realidad, los hijos terminan siendo los hijos de todos.

Ahora sí, señor presidente, quiero referirme a lo que pienso con relación a mi rol de legisladora, porque creo que nosotros, como diputados, no hicimos una autocrítica necesaria para una tragedia de esta envergadura.

Creo que como diputados, no pudimos o no supimos desentrañar esa gran maraña de ordenanzas y leyes que, de alguna manera, fue flexibilizando la Legislatura.

Es más, a 14 meses de esta tragedia, esta Legislatura aprobó dos normas, sólo dos normas importantes referentes al tema de seguridad, que ni siquiera fueron iniciativas nuestras, sino que vinieron del Poder Ejecutivo.

Repito, señor presidente, lo que dije el 28 de enero de 2005: "Responsables somos todos". Y yo responsabilizó a los señores diputados de aquel entonces y me responsabilizo a mí misma porque, en realidad, no supimos darnos cuenta del fenómeno cultural que estaba viniendo, ya que nosotros también tuvimos alertas. "Alerta" es la palabra que tanto utilizó la Fiscalía en este juicio. ¿Saben cuáles fueron nuestros alertas? Los alertas del fenómeno futbolero, la teoría del aguante, los trapos o banderas, como lo llaman en las canchas. Por lo tanto, tampoco supimos darnos cuenta de este fenómeno, ni trabajamos en función de las normas que necesitaba esta ciudad.

Señor presidente: estoy acá para resolver una imputación concreta que se le hace al Jefe de Gobierno de esta ciudad y traje mis fundamentos. Traje todos mis fundamentos por escrito con la esperanza de que algún día, con la serenidad suficiente, puedan ser leídos y entender el por qué de mi voto, y cuando ya no estén turbadas las mentes, uno pueda serenarse y empezar a entender a los otros.

En mis fundamentos expongo la acusación que se realizó y hablo también de la política de control en el Gobierno de la Ciudad, de las alertas institucionales, de las respuestas frente a la emergencia y, además, una cosa que me parece fundamental que deben entender todos: la pirámide jerárquica existe en toda administración y que es imprescindible para poder gobernar.

Por eso, señor presidente, hoy le voy a entregar mis fundamentos por escrito. Pero antes de terminar quiero hacer una reflexión más. Una reflexión a la dirigencia política de esta ciudad. A esa dirigencia política que cayó, que se escondió entre bambalinas y que mandó a sus legisladores al escenario, con un libreto que no se atrevían a decir. Con todo el respeto que le tengo a todos mis compañeros de esta Sala y a todos mis colegas, quiero decirles que en estos meses, más allá de la pertenencia política que tenemos, más allá de nuestras diferencias, logramos un grado de madurez mucho mayor que la dirigencia política de esta ciudad.

Decía, señor presidente, que callaron como hicieron muchos en los gobiernos de facto. Como otros que hoy están sentados en esta Sala, que abrieron la boca, mientras algunos les decían "Calláte, no te metás". Esto también pasó en la década del 90, porque era el "sálvese quien pueda". Acá muchos callaron y no se dieron cuenta de que los políticos tienen la obligación de hablar y de emitir opinión, porque es la única posibilidad que tiene la gente de saber qué es lo que piensan. Entonces, señor presidente, esta dirigencia política que habla de moral, no tiene la mínima ética para emitir una opinión, ni para hablar sobre el mayor problema de la ciudad que dicen representar; después, está la otra dirigencia política, la de la fama, la de la pinta, la del éxito, la que no tiene ningún problema en aparecer en la tapa de una revista con el esplendor de los personajes del año, pero que después eluden los micrófonos por miedo a emitir una opinión.

¿Sabe qué, señor presidente? En ambos casos, a esta dirigencia le falta lo mismo: no tiene compromiso en un problema que nos incluye a todos. Y, entre esa dirigencia política de fama y la sociedad, están estos legisladores, estamos nosotros, seguramente menos o poco conocidos, pero íntegros y genuinos, dándole la cara a la sociedad y soportando la carga de su decisión, pero de cara a la sociedad.

Por eso, señor presidente, quiero decirle a la dirigencia política que no se equivoque, que la gente no va a olvidar, que esta sociedad no va a olvidar que se la pasaron jugando a las escondidas cuando tenían que definirse con relación al destino político de esta Ciudad.

Por último, señor presidente, como lo dije anteriormente, hoy voy a entregar mis fundamentos por escrito, y voy a votar por la absolución del Jefe de Gobierno.

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