Fallo absolutorio de la Diputado Beatriz Baltroc |
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Legisladora por Autonomía Popular, autoproclamada de izquierda. |
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| Señor presidente: ante todo, quiero hacer una reflexión. Estoy harta del autoritarismo, estoy harta de la intolerancia, estoy harta de los que no tienen la tolerancia para evaluar las conductas personales de cada uno de nosotros. Soy una militante política y estoy orgullosa de eso. También, soy una mujer común. No tengo un peso, tampoco voy a tenerlo nunca. Mi único bien es esa casa, que los fascistas de siempre atropellaron en el día de ayer. Jamás me hice eco de las acusaciones sobre conductas personales pasadas de algunos de los padres. Jamás hice utilización política del tema Cromañón. Creo en este juicio y por eso, voy a votar a conciencia. Soy segunda en la lista de oradores y no sé cómo siguen los votos de mis compañeros. No existen los juicios justos para los amigos, ni los juicios injustos para los adversarios. Digo esto porque ya presencié dos juicios políticos en esta ciudad: el primero, el del Consejo de la Magistratura que fue un fraude; el otro, el del doctor Gallardo, mi ex amigo. Por eso, desde el primer día planteé la imposibilidad de juzgar el primer período de gobierno del doctor Ibarra. Por eso, planteé que era posible impugnar a los miembros de esta Sala. Fui promotora principal de la interpelación al Jefe de Gobierno y firmé en absoluta soledad, junto con otros tres diputados, el pedido de juicio político. No participé de la Comisión Investigadora, porque no creí en su funcionamiento; testimonios posteriores dieron cuenta de que no había sido una decisión errada. Creo en las instituciones, creo en la Constitución de la Ciudad, creo en el desarrollo de un juicio político del principio al final y no en el voto cantado al principio porque, si no, hubiéramos votado el primer día. Creo en el desarrollo del juicio. Al comienzo de este juicio, yo tenía una posición tomada y creí que la Fiscalía iba a trabajar para abonar esa posición. Sin embargo, el desarrollo del juicio me fue llenando de dudas y las expresé tanto a los familiares como a los miembros de la Fiscalía.Hubo una sucesión de testigos que no aportaron pruebas a la causa, que permanentemente repetían las mismas argumentaciones sobre temas totalmente ajenos. También, en forma permanente, se eludió el tema de la habilitación mal otorgada durante el período del año 1997; se lo tapó. Se tapó el tema de la puerta alternativa, de la que fueron cómplices los bomberos que emitieron los sucesivos certificados sin haberla controlado. El certificado del año 2003 era trucho. Eso, a nadie le importó. No se tuvo en cuenta el tema de las escaleras para que se pudiera evacuar el salón. Se planteó que este tipo de habilitaciones podían ser revisadas cuando todos los que están aquí presentes saben que el Código de Habilitaciones prohíbe la revisión de las habilitaciones concedidas; el código, vigente al año 2004, prohíbe al inspector que va a un local a revisar la habilitación. Se justificó reiteradamente la inexistencia del focazo de corrupción, que era vox populi. Todos sabemos que la Dirección de Inspección General y sus respectivas reparticiones posteriores estaban plagadas de corrupción. Coimeaban a todos los comercios. Pero no es tan fácil probar la coima, para los que decían que había que hacer sumarios y causas penales. No es tan sencillo, porque es una trama que está arraigada y que tiene vida propia dentro del Gobierno de la Ciudad, y que tiene terminales externas muy poderosas. Esto es para los que hablan con tanta facilidad y que fueron cómplices de ese focazo, como alguno de los miembros de la Sala Acusadora. El testimonio del inspector Capello fue una explícita puesta en escena de lo que era ese focazo. Se trató de tapar la pésima actuación de la policía. Esto lo vimos en el video que presentó la acusación. No había hecho cordón; estaban con las máscaras antigas en la cabeza mientras los médicos del SAME corrían de un lado a otro. La verdad, el testimonio de la empleada de Cromañón, que dejó en claro la falta de este cordón, que dejó en claro que la famosa puerta que tenía que abrirse con mecanismo de calor estaba siempre abierta, deja en claro cuáles eran las deficiencias que tenía este local y que, evidentemente, el Jefe de Gobierno y sus funcionarios no fueron capaces de revertir durante el año 2004. Se intentó plantear que en el Cementerio de la Chacarita todas las cuestiones que ocurrieron eran responsabilidad del Gobierno de la Ciudad. Yo creí que era así hasta que escuché en este recinto que estaban bajo la jurisdicción de la jueza y bajo el control de la policía, y que los empleados de la Chacarita eran meros auxiliares de la Justicia. De eso me enteré aquí, como de muchas otras cosas, porque no participé nunca de ninguna de las audiencias de la Comisión Investigadora, por lo mismo que dije: porque no estuve de acuerdo con su conformación. Soy opositora al Gobierno del doctor Ibarra. Lo he criticado; tengo causas judiciales contra él. Estoy en contra de que privatice permanentemente los servicios de la ciudad; estoy en contra de que promueva negocios inmobiliarios; estoy en contra de que se burle la participación ciudadana. Pero no voy a venir acá a hacer mi propia venganza política o personal con el doctor Ibarra en este juicio. Ibarra es responsable de ineficiencia en el año 2004 para revertir el focazo de corrupción denunciado por él mismo. Pero creo que en esta sala no se ha fundamentado con la suficiente seriedad que esta responsabilidad merezca la destitución. Por lo cual, voy a votar por la absolución del doctor Aníbal Ibarra. Volver a Juicio Político<<>>Fallo Sebastián Gramajo<<>>Enviar Mail al legislador<<>>Imprimir Página |
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